3000K, 4000K, 6500K… si alguna vez has mirado la ficha técnica de una bombilla o un foco y te has quedado igual, no eres el único. Ese número es la temperatura de color, y determina si una luz se ve amarillenta y acogedora o blanca y nítida. Aquí van las tres opciones lado a lado, con ejemplos reales de nuestro catálogo para cada una.
Cálida (3000K): la que imita la bombilla incandescente de toda la vida
Es el tono amarillento clásico, el mismo que daban las bombillas de filamento antes de que existiera el LED. Funciona bien en salones, dormitorios y cualquier espacio donde quieras sensación de calma antes que de precisión visual. Tenemos 187 productos en este tono, entre ellos el Aplique Exterior Koala 12w 3000K, pensado también para fachadas y porches donde una luz demasiado blanca resulta fría e inhóspita.
Neutra (4000K): el punto intermedio que no compromete en nada
Ni amarilla ni azulada, es la temperatura que más se parece a la luz del día a media mañana. Es la opción por defecto en cocinas, baños, garajes y oficinas domésticas, porque no distorsiona los colores de lo que iluminas sin resultar agresiva. Contamos con 200 referencias en 4000K, como los Proyectores LED Serie Trent, habituales en patios y zonas de trabajo exterior.
Fría (6500K): máxima claridad, cero ambiente
Es la luz más blanca y azulada de las tres, la que asociamos con hospitales, naves industriales o supermercados. Tiene sentido en garajes, trasteros, talleres y zonas de seguridad donde lo que importa es ver bien, no crear ambiente. Es también la temperatura más presente en nuestro catálogo, con 221 productos, entre ellos el Proyector Inalámbrico Brion 100w, con sensor de movimiento incluido.
Y si no quieres decidir: la opción regulable
Un grupo cada vez más grande de nuestro catálogo, 174 productos, permite cambiar entre las tres temperaturas desde el propio interruptor o con mando a distancia. Es el caso del Downlight Superficie Duratón 24w, que cubre 3000K, 4000K y 6500K en la misma pieza. Cuesta algo más que un modelo de temperatura fija, pero evita el error más caro de todos: instalar y descubrir después que el tono no encaja con la habitación.
Regla rápida si tienes que elegir ya
Salón y dormitorio: cálida. Cocina, baño y oficina: neutra. Garaje, taller y trastero: fría. Y si vas a iluminar una zona donde no tienes claro el uso que le vas a dar dentro de un año, la opción regulable es la que menos te vas a arrepentir de haber comprado.
